Antes de nada: el enlace de reservas no es «Reservar con Google»
Se confunden constantemente, y no son lo mismo:
- El enlace de reservas es un campo de tu ficha donde pones la dirección
de tu página de citas. La clienta pulsa y sale de Google a tu página.
Está disponible para cualquier negocio con la ficha verificada, sin
pedirle permiso a nadie.
- «Reservar con Google» es cuando la cita se completa dentro de
Google, sin salir. Eso exige que tu proveedor sea partner aprobado del
programa de Google, y no todos lo son.
Esta guía va del primero, que es el que puedes tener funcionando hoy.
Paso 0 — Averigua en qué situación está tu ficha
Es el paso que se salta todo el mundo y el que decide si esto te lleva cinco minutos o
dos semanas. Entra en business.google.com, busca tu negocio y
lee lo que te responde Google sin completar nada:
- Si te ofrece «Reclamar esta empresa» → la ficha existe pero no es de
nadie. Te toca reclamarla.
- Si dice «Solicitar acceso» o que ya la gestiona alguien → está
reclamada. Si eres tú, perfecto. Si no, sigue leyendo.
- Si no aparece nada → no tienes ficha, hay que crearla.
Un atajo que funciona sin entrar a ningún sitio: mira tus reseñas en
Google Maps. Si alguna tiene «Respuesta del propietario», la ficha está
reclamada por alguien. Es la comprobación más rápida que hay.
Y de paso mira la categoría principal, que es la palabra que sale
debajo de la valoración. La vas a necesitar en un momento.
Los cinco casos, y qué hacer en cada uno
1 · Reclamada por ti, con categoría de belleza
Minutos
El caso bueno, y el más común: tres de las cinco fichas que revisamos.
Solo falta pegar el enlace.
- Entra en tu perfil de empresa con tu cuenta.
- Busca Reservas → «Añadir enlace de reservas».
- Pega la dirección de tu página de citas y guarda.
2 · Reclamada, pero la categoría es de otro sector
Minutos
Pasa más de lo que parece: fichas de peluquerías dadas de alta como «tienda» o
«comercio». Con una categoría de otro sector, Google puede no ofrecerte siquiera el
campo de reservas.
- Primero comprueba si el campo aparece. Si aparece, no toques nada más.
- Si no aparece, cambia la categoría principal a una del sector:
«Peluquería», «Centro de estética», «Salón de uñas», «Barbería».
- Con la categoría correcta, vuelve al caso 1.
Ojo con cambiar la categoría principal.
No es un campo cualquiera: es en buena medida lo que decide para qué búsquedas
apareces. Cambiarla puede mover tu posición, para bien o para mal. Si tu ficha
lleva años funcionando y te llega gente, piénsalo antes — y cámbiala tú, sabiendo lo que
haces, no porque te lo diga un proveedor.
3 · Sin reclamar
Días
Le toca aproximadamente a una de cada cinco. La ficha existe —Google
las crea solo— pero nadie la ha reclamado.
- La reclamas tú, con tu cuenta. Nadie puede hacerlo por ti.
- Google te verifica a ti: lo más habitual es una postal al local con
un código. También hay llamada o vídeo según el caso.
- Hasta que la verificación termine no existe el campo de reservas,
así que no hay nada que pegar todavía. Es esperar.
- Al reclamarla te pedirá la categoría — elige una de belleza de entrada.
4 · No tienes ficha
Días
El más lento y, a la vez, el que más cambia las cosas: pasas de no
existir en Maps a existir.
- Créala en business.google.com con tu cuenta.
- Verificación igual que al reclamar: postal, llamada o vídeo. Días.
- Elige categoría de belleza desde el principio: es lo que habilita el
campo de reservas.
5 · La gestiona otra persona y no eres tú
Depende
Al pedir acceso, Google te enseña un correo parcialmente tapado del que
la gestiona. Si no lo reconoces, suele ser una agencia antigua, el anterior dueño del
local o un familiar que la dio de alta y lo olvidó.
- Mira el correo censurado: normalmente basta para reconocer de quién es.
- Si das con la persona, que te transfiera la propiedad. Es lo más rápido con
diferencia.
- Si no, Google tiene un procedimiento de reclamación que tarda, pero existe.
Qué enlace poner, y una advertencia
El enlace tiene que llevar a una página donde de verdad se pueda pedir cita. Suena obvio y
es el error más caro de todos: quien pulsa ese botón desde Maps está buscando hora
ahora mismo. Si llega a tu página de inicio, o a un formulario de contacto, la has
perdido — habría sido mejor no tener botón.
Y elige una dirección que no vayas a cambiar nunca.
Cambiarla significa volver a entrar en tu perfil de empresa a repegarla, y es
exactamente el tipo de tarea que se queda sin hacer. Si tu proveedor de reservas te da
una URL que puede cambiar, pregúntale.
Y después, ¿qué se nota?
Lo que cambia no es que aparezca más gente: es que la gente que ya te encuentra
pueda hacer algo sin llamar. Quien busca «peluquería cerca de mí» un domingo por
la tarde no te va a telefonear — o reserva, o busca otra.
Por eso el botón no es un adorno de la ficha: es la diferencia entre salir en Maps y que
salir en Maps sirva de algo.
Si prefieres que te lo dejemos hecho
Agendlook le monta a salones pequeños su página de reservas y le deja el botón puesto en
su ficha de Google. Miramos en qué caso de estos cinco estás antes de empezar, y si es de
los lentos te lo decimos desde el principio.
Y si prefieres hacerlo por tu cuenta con esta guía, nos parece perfecto: está escrita
para eso.
Ver Agendlook