Por qué casi todo el mundo cree que no
Porque en el salón nadie llama «factura» a lo que sale de la caja. Se llama ticket, y
factura es ese papel que pides cuando el cliente lo necesita para su empresa. La palabra
engaña, pero para Hacienda son la misma familia: una es la factura completa
y la otra la factura simplificada.
Y la normativa de VeriFactu —el Real Decreto 1007/2023— no distingue entre las dos. Si
emites facturas con un programa informático, ese programa tiene que cumplir, y da igual si
lo que imprime cabe en un ticket de ocho centímetros.
Dónde aparece tu sector, literalmente
El Reglamento de facturación enumera las actividades que pueden emitir factura
simplificada. La lista no es genérica: nombra oficios, y el tuyo está dentro. El límite para tu sector son 3.000 € por
operación, IVA incluido — o sea que en la práctica te aplica siempre.
«Servicios de peluquería y los prestados por institutos de belleza.»
Artículo 4.2.h del Real Decreto 1619/2012, entre las actividades que pueden
expedir factura simplificada cuando el importe no pasa de 3.000 €, IVA incluido
O sea que no es que «también» te afecte por analogía. Tu actividad está escrita con su
nombre en el reglamento que define el documento que emites todos los días.
La regla que pilla a más gente: es todo o nada
No se puede usar el programa para unas ventas y el talonario para otras.
En cuanto trabajas con un sistema informático de facturación, todas las facturas de esa
actividad tienen que salir de él. Es el error típico de quien lo resuelve a medias: mete
el software, y sigue haciendo a mano los cobros de última hora.
Qué fecha te aplica
Si tienes tu salón como autónoma —que es lo más común en el sector— tu fecha es la de
julio.
Y comprueba las fechas antes de fiarte de nadie, nosotros incluidos.
Ya se aplazaron una vez, y hay bastantes páginas de proveedores que siguen publicando el
calendario viejo. Estas están verificadas contra el BOE en la fecha que dice arriba.
¿Necesito un certificado digital?
No, si tu programa manda los datos por ti. La Agencia Tributaria admite
que un tercero envíe los registros en nombre del obligado. Lo que hace falta entonces es
autorizarle una vez —un apoderamiento— y no que cada negocio tenga su propio certificado
instalado y renovado.
Merece la pena preguntarlo cuando compares programas, porque cambia bastante el trabajo
que te toca a ti: si el proveedor no envía en tu nombre, el certificado y los envíos
acaban siendo tuyos.
Qué NO cambia: tu gestoría
VeriFactu no sustituye a tu asesoría ni le quita trabajo. Tus impuestos los sigue llevando
ella igual. Esto ocurre antes, en otro momento: cuando le cobras a la clienta, en el salón.
Y no se pisan. Cada programa lleva su propia cuenta por separado, así que puedes usar uno
para tus cobros del día a día y que tu gestoría siga con el suyo.
Qué pasa si no haces nada
La ley prevé sanciones para quien tenga un programa de facturación que no cumple. Es un
dato y conviene saberlo, pero no es la razón por la que merece la pena resolverlo: la razón
es que dentro de un año esto será simplemente cómo se cobra, y llegar con ello resuelto
cuesta mucho menos que llegar tarde.
Nosotros a esto nos dedicamos
Agendlook le monta a salones pequeños su página de reservas y el botón de pedir cita en
su ficha de Google Maps, con la agenda y la facturación dentro. Se lo dejamos montado
nosotros: no hay que aprender a usar nada.
La parte de facturación todavía la estamos construyendo. Si quieres que
te avisemos cuando esté, déjanos tu correo — sin compromiso y sin llamadas.
Ver Agendlook